Cada día es más amplio el consenso en el mundo laboral, acerca de la incertidumbre que caracteriza al mundo en que vivimos. Este fenómeno se suele relacionar con la aceleración de los cambios que afectan nuestras vidas profesionales y personales. La amenaza de transformación o desaparición de nuestro espacio laboral es permanente y muchas veces impredecible. Estas transformaciones, cuya aceleración es tan innegable como inevitable hace que muchas ventajas competitivas del pasado desaparezcan, y que muchas habilidades y “conocimientos” personales ya no alcancen a dar una respuesta efectiva. Al mismo tiempo, el nuevo mundo que se está articulando, también genera nuevas oportunidades para quienes sean capaces de mirar con nuevos ojos.
La educación actual ha desarrollado nuestros hábitos de pensar y actuar haciendo de la predicción, el mando y el control las habilidades paradigmáticas. En un mundo global, dinámico y en cambio acelerado, estas habilidades ya, no solo no son efectivas y además generan ansiedad, confusión e impotencia agobio. El contexto laboral actual, quienes solo saben administrar lo conocido, o quienes creen aportar valor haciendo mejor lo que casi todos hacen, se convierten pronto en elementos intercambiables o descartables. Quien no cultive un estilo innovador, quien no sea capaz de actuar como emprendedor creando nuevo valor, no ayudará a su organización a ser competitiva, ni podrá sostener proyectos personales a largo plazo.
Necesitamos una nueva comprensión de la acción gerencial y profesional. Nuestra perspectiva es que para generar dicha comprensión hay que hacerse cargo de los siguientes fenómenos interrelacionados:
Acción emprendedora: hoy podemos apreciar que el mundo se mueve muy rápidamente y la incertidumbre y el cambio son el escenario cotidiano. La garantía de una carrera profesional y un empleo vitalicio empiezan a ser una quimera. En este contexto, más que profesionales formados para resolver problemas o administrar lo conocido, se necesitan emprendedores sensibles a las oportunidades de articular ofertas innovadoras que creen valor para sus clientes, sean internos o externos. La producción de innovación y la articulación de nuevas ofertas dejan de ser acciones circunstanciales y se transforman en parte de la cotidianeidad de quienes tienen éxito.
Apropiación tecnológica: el desafío de innovar requiere de una especial sensibilidad a lo emergente. Las oportunidades que ofrecen las tecnologías de la información son el ejemplo más visible y probablemente más contundente. La nanotecnología y la biotecnología son también ejemplos de fenómenos emergentes que transformará el mundo conocido. Existen, además, otras tecnologías que emergen a partir de prácticas expertas en asuntos cotidianos, como por ejemplo tecnologías hermenéuticas que ayudan a entender lo que pasa y como nos afecta seleccionando, cruzando y combinando fuentes (estas tecnologías son necesarias para avizorar tendencias, anticipar cambios, interpretar estilos y cambios de valoración, etc.).
Educación: para estar a la altura del desafío que mencionamos, tenemos que inventar nuevas formas de educación que vayan mas allá de las habilidades para describir, explicar y modelar fenómenos y se adentren en la incorporación de habilidades pragmáticas fundamentales para producir valor. Necesitamos una nueva comprensión del aprendizaje y el conocimiento que nos permita producir acción desde la incertidumbre y aprender en la acción. Necesitamos entender que determina la acción y ser capaces de reorientarla.
Apertura al Mundo: la complejidad del mundo actual torna ineficaz el esfuerzo de abordarlo desde la teoría. La variedad de las preocupaciones humanas se multiplica y cambia constantemente. La sensibilidad para reconocer lo que está emergiendo y para inventar ofertas, abre mundos y nichos impensados.
El diseño de este Programa se hace cargo de dos preocupaciones cuyo balance se considera central en la educación del futuro y que son especialmente relevantes al abordar el tema de la práctica de gestión: la solidez de la formación en los fundamentos de la gestión, y la producción de competencia pragmática para la producción de acción y resultados. En relación a la cuestión de los fundamentos, este Programa centra su foco en interpretaciones multidisciplinarias en torno a la producción de acción colectiva. Sin embargo, este aspecto del desarrollo del Programa se equilibra con la introducción al cultivo de habilidades pragmáticas. En tercer termino, los dominios de aprendizaje abordados se completan con el trabajo sobre desafíos concretos de la práctica gerencial y emprendedora del participante, aspectos que se trabajarán mediante coaching y monitoreo de proyectos de transformación y obtención de resultados, presentados por los propios participantes.
Sostenemos que estos procesos de aprendizaje se dan en tres ámbitos de acción fundamentales e ineludibles. Estos son: re-interpretar nuestro mundo/mercado/espacio de acción para abrir nuevas posibilidades, re-crear nuestra identidad como agentes creadores de valor en el medio social y re-crear la ejecución de las tareas con las que creamos valor en nuestro dominio.
Decimos que estos tres dominios son ineludibles porque siempre estamos dando respuesta con nuestras acciones a estos tres desafíos fundamentales de la acción. Qué comprensión tengo de las posibilidades que se me abren, qué oferta de valor configuro con mi accionar, y como organizo mis acciones para concretar el delivery del valor que ofrezco.